Helena de Troya (Esparta)


“Helena a veces conocida como Helena de Troya o Helena de Esparta, es un personaje de la mitología griega; su leyenda es aludida por casi todos los mitógrafos clásicos. Era considerada hija de Zeus y pretendida por muchos héroes debido a su gran belleza. Fue seducida o raptada por Paris, príncipe de Troya, lo que originó una guerra.”

“Cuando Helena llegó a la edad de casarse, tuvo muchos pretendientes que acudieron desde todas las partes de Grecia, animados por la fama de su gran belleza y porque ella y su futuro esposo reinarían en Esparta. Tindáreo, temiendo provocar una guerra entre los pretendientes rechazados, siguió un consejo de Odiseo. A cambio, prometió a este su ayuda para conseguir a su sobrina Penélope como esposa.”

“El consejo de Odiseo consistía en arrancar a los pretendientes el juramento de acatar la decisión que se adoptase sobre quién sería el esposo de Helena y la obligación de acudir en auxilio del elegido si en algún momento su esposa le fuese disputada. Una vez realizado el juramento, Helena eligió como marido a Menelao, hermano de Agamenón, rey de Micenas (en otras versiones, de Argos), que, a su vez, se casó con su hermana Clitemnestra.”

Esta historia épica es por muchas conocidas en un poema titulado “La Ilíada”, llevada a la gran pantalla y escrito muchos libros sobre la belleza de Helena tan solo superada por Cleopatra (Según los entendidos en la materia).

Helena de Troya fue raptada por Paris debido a su gran belleza y porque según cuenta la historia “La diosa Afrodita había prometido al príncipe troyano Paris el amor de Helena como premio por haber decidido a su favor en el concurso de belleza que la había enfrentado a Hera y Atenea.”

Ahora bien lo que me lleva a difundir esta introducción es el hecho cierto que en realidad existe Helena de Esparta, y no temo en equivocarme en creer que supera en belleza, actitud y majestuosidad a las precedidas anteriormente. Helena de Esparta precisamente porque reside en la bella isla de cuyo nombre deriva el suyo, y por donde se le observe es el sentir que logra empañar la visión de las personas que logran día a día conocerla.

En un rincón del lugar menos pensado en un día del mes segundo, la descubrí luchando por superar las experiencias diarias al tratar con personas que buscan soluciones a problemas informáticos…

Ella sin saberlo logra cautivar con una sonrisa a quienes tenemos la dicha de verla poco que a diario, sin imaginarnos lo que en realidad vale, sin ver mas allá de lo que vemos y hasta ahí llegamos.

Superada la primera impresión visual que deslumbra a los faltos de vista, me percato que la oratoria es incluso superior al del creador de la historia épica, y que el alma que circunda su espíritu puro es vacilante en el sentido propio del verdadero saber.

No es de extrañar que funja como preceptora de solicitudes, pagos y requisiciones diarias, o que sea la presentación de tan insigne empresa; no es de extrañar que su misión vaya más allá de la simple recepción de documentos.

En pocas o muchas palabra Helena de Esparta cautivo la percepción visual del poeta intelectual. Ella más dulce aun que la verdadera protagonista de novela, está a la espera de un Paris que no por ser príncipe la rapte, sino que logre que su corazón palpite día a día con amor y pasión.

Simple y llanamente ella logra captar con su mirada lo que muchos no ven, su sentir es de princesa perdida en busca del rey que llegue a su corazón.

Las verdades de la vida no se pueden esconder y quien logre encontrarla un tesoro ha de llevar al lugar más sagrado que se pueda conocer.

Quien sabe o quien dice que las cosas por igual se escapan de las manos? Sé que las historias de misterio son su eterno proceder y que del turismo es el futuro aunque no desperdicia palabras.

Letras mas o letras menos su verdad está en la ley del sentir que ante ella se inclina y se supera, quien la ve sabe y logra entender que indispensable para que el latir siga de pie.

No podemos menos que esperar lo inesperado como el rapto o la persecución en una novela policiaca que lleva a la prisión del corazón que presto esta para aceptar cualquier decisión interpuesta por el juez de su amor.

Quien sabe lo que piensa en los momentos tristes o si baila la canción del atardecer, puedo solo aceptar ver lo que veo en tan poco tiempo de a entender?

Dulce la vida que atrapa la atención de la belleza espartana en un campo de trigo, resuelta a manifestar la aceptación del amor…

Helena de Esparta existe en realidad, conocida por muchos que la ven, pero que no se dan cuenta que detrás del escritorio hay un trono y un castillo donde mora su pensamiento.

Una manía es donde está, frente al monitor que esconde su faz, quien es fanático del pensar sabrá entender que quien loco esta es por no atender a quien siente en realidad.

La prosa inventada del ángel caído es manifiesta al trono elegido, habrá castigo impuesto por el silencio afligido? No lo se..!!! Que podría saber si tan solo pudiera atender lo que dicta el pensamiento tenaz?.

Existe en realidad quien con su belleza encanta como princesa la humilde mirada de quien a sus pies se postra para decirle lo indecible al momento de firmar la sentencia final.!!!

 

 

Pedro José Pérez Quintana

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